Un país con 23 presidentes del BCRA en 35 años

Economía 26 de septiembre de 2018 Por
La cantidad no hace a la calidad. El final de ciclo Luis Caputo en la presidencia del Banco Central no puede sorprender. No porque estuviera prevista -más allá de los rumores que desde hacía unos días estaban circulando-, sino porque su cargo, a lo largo de la historia, muestra una alta "volatilidad" (hablando en términos monetarios).

El primer titular de la entidad fue Ernesto Bosch. A partir de su asunción, el 31 de mayo de 1935, hasta la llegada ayer de Guido Sandleris, suman 61 los funcionarios que ocuparon este difícil puesto. Para no aburrir con la historia lejana, sólo desde la recuperación democrática, hace 35 años, el sillón del Central vio pasar a 23 presidentes. Lo curioso es que tantos profesionales no pudieron lograr el objetivo de la entidad. Según el artículo 3° de la Carta Orgánica del BCRA, la institución debe trabajar para defender la estabilidad monetaria. La Argentina es, en la práctica, un país bimonetario, con una clara atracción por una de ellas en detrimento de la otra, el dólar. Pero si se tiene en cuenta que, en tiempos de crisis, los ahorristas se vuelcan masivamente por la divisa estadounidense, se podría decir que es un país sin moneda. Desde la llegada de Raúl Alfonsín al poder en 1983, cambió tres veces de denominación. Del "peso argentino" que lanzó el dictador Reynaldo Bignone se pasó al "austral" de Juan Vital Sourrouille y luego al "peso" actual que nació con la convertibilidad.

Otra de las formas de confirmar la falta de una moneda real es la depreciación que ha tenido a lo largo de esta historia contemporánea. Cuando el líder radical llegó a la presidencia, el 10 de diciembre de 1983, un dólar equivalía a 26 pesos argentinos. Poco menos de dos años después -cuando se lanzó el plan austral en junio del 85- se necesitaban 680 pesos argentinos para comprar un dólar. Con la llegada del Austral, la moneda nacional perdió tres ceros y comenzó a cotizar a 0,80 australes por dólar. Pero no fue suficiente. Para la renuncia de Alfonsín, con hiperinflación mediante, otra vez se necesitaban 680 (en este caso australes) para llevarse un dólar. La hiperinflación de la primera etapa del Gobierno de Carlos Menem hizo que subieran a 9.950 los australes necesarios para adquirir un dólar. Llegó el ministro Domingo Cavallo con su convertibilidad y desapareció el austral para llamarse entonces peso "convertible". También desaparecieron otros cuatro ceros y la nueva moneda pasó a tener una paridad de 1 a 1 con la divisa estadounidense.

La historia reciente es más conocida. La crisis de 2001, la confiscación de los depósitos, la salida de la convertibilidad, el default y, otra vez, el salto del dólar. Después de un tiempo más estable -estuvo varios años coqueteando a una cotización de $3 por dólar, otra vez las turbulencias terminaron con el "cepo" cambiario.

Roque Fernández fue, en todo este tiempo, el que más duró en el cargo (5 años y 6 meses) y sólo en el 89 hubo cinco cambios de presidentes en la entidad.

Un dato final para confirmar que la Argentina es un país prácticamente sin moneda: los $2 que valía un dólar en el Gobierno de Hipólito Yrigoyen equivalen hoy a 400.000.000.000.000.

Fuente: ámbito.com